Anticipo «Historias de Villa Gesell»: La capital nacional del corto

El libro “Historias de Villa Gesell” será reeditado el mes próximo, con correcciones, ampliaciones y nuevos capítulos. Aquí anticipamos uno de ellos: el que habla sobre el legendario Uncipar, el festival de cortometrajes más importante del país.


FESTIVAL UNCIPAR
La capital nacional del corto
(Del libro «Historias de Villa Gesell»)


Jesús arrastra su cruz de madera hacia la muerte, rodeado de soldados, amigos y curiosos. Cincuenta metros hacia adentro, en la penumbra de una sala, la recepcionista de una residencia católica reza turbada en la cama por los deseos que reprime frente a un compañero. En ambos casos se trata de una puesta en escena. Mientras la comunidad católica despliega su tradicional recreación del Via Crucis sobre la 3, los amantes del cortometraje se reúnen en la Casa de la Cultura para celebrar su principal ceremonia anual. Desde hace varias décadas, en Villa Gesell, la realidad y la ficción se entregan durante el fin de semana de Pascuas a un juego de espejos, proponiendo el desafío de comprender por cuál de ambas dimensiones se está transitando.

No hay alfombras rojas ni estelas de perfumes caros. Tampoco competencias de sacos italianos y vestidos franceses. Ni flashes excesivos, movileros insoportables o especulaciones sobre los ternados y premiados. Y no hay lugar para discursos interminables. Al contrario: la extensión es pecado. Todo debe caber en, cuanto mucho, 30 minutos. Eso fue y es el festival que la Unión de Cineastas de Paso Reducido realiza desde 1979 en Villa Gesell durante el feriado pascual. Trinchera del cortometraje y de la producción independiente frente a la avanzada elefantiásica del cine comercial, el Uncipar (como se lo conoce coloquialmente) se impuso como un espacio de resistencia cultural con su mística visceral e intimista, sincera pero intensa, sirviendo como canal de iniciación o de expresión en un formato que muchos utilizan como ensayo antes de abismarse a lenguajes más populares o técnicamente ambiciosos.

Leé el capítulo completo en la versión impresa de “Historias de Villa Gesell”. Click aquí.