El Abrazo: rubores en el corazón de la plaza Primera Junta

La osada escultura, encargada al reconocido artista José Alonso, fue todo un símbolo de la primera Plaza Primera Junta, la de los años ‘70. Luego, la intervención de la última dictadura militar la calificó de pornográfica y ordenó removerla. La historia de El Abrazo, a través de un fragmento del libro “Historias de Villa Gesell”.

Fragmento de “Plaza primera junta: secretos de nuestra plaza mayor”
(CAPÍTULO DEL LIBRO “HISTORIAS DE VILLA GESELL”)

Transcurría la década del ’70 y la Plaza Primera Junta aún no había adquirido su fisonomía tradicional. Algunos pensaron, por ese entonces, nuevos elementos que acompañaran al espacio, integrándolos a él. integrándose en él. A uno de sus costados comenzó a aparecer una construcción con pilares de ladrillo que soportaba arcos y una recova de maderas y tejas, reproducción similar a la que, por caso, tuvo originalmente la Plaza de Mayo de Buenos Aires (un diseño similar perdura en la fachada del Cabildo).

Un busto de Domingo Sarmiento y la recordada escultura denominada “El abrazo” (obsequiada especialmente por la Municipalidad de General Pueyrredón) comenzaron a dotar de expresiones vivas al cemento y los metales de esa plaza seca. Casi como el contrapeso de dos posturas opuestas, el padre de las aulas (o el de la Guerra del Paraguay, según qué páginas de la historia prefieran leerse) celaba con gesto adusto y ceño fruncido a esa pareja entreverada apasionadamente sin más ropajes que sus propios brazos fundidos en un gesto de amor público y anónimo.

La osadía de la obra despertó rápidamente gran curiosidad y atracción, aunque también se hizo oír el murmullo de quiénes juzgaban inmoral la exhibición de dos cuerpos desnudos en pleno centro geselino. Fue por eso que las autoridades de la última dictadura militar no vacilaron en eliminar la impúdica escultura del artista marplatense José Alonso por considerarla “pornográfica” y designarle un destino hasta ahora incierto. El Rotary Club de Villa Gesell dispuso rápidamente una obra en su sustitución, que no es otra que la de la madre y el niño que durante largos años presidió el puente que atraviesa la fuente.

Capítulo del libro “Historias de Villa Gesell”. Más info: CLICK ACÁ