Luis Brandoni: “Las noches en Gesell eran mágicas”

El actor y político recordó en la sección “Mi mejor verano” del diario Clarín las primeras vacaciones de su vida: de camping en Villa Gesell junto a seis amigos en enero de 1958. Registro de aquel viaje es esta foto, donde Brandoni aparece como el primero de la derecha.

noticias@gesell.com.ar | El actor y político Luis Brandoni recordó con emoción sus primeras vacaciones solo, que fueron en enero de 1958, en nuestra ciudad. Todavía faltaban cuatro años para su debut como actor profesional (primero en el teatro y luego en la televisión) y Brandoni, que acababa de terminar el secundario, vino de veraneo junto a seis amigos.

Según contó en la sección “Mi mejor verano” del diario Clarín, Brandoni y sus amigos no tenían mucho dinero, por lo que decidieron economizar gastos durmiendo en carpa y viviendo de los peces que ellos esperaban sacar del mar. La inexperiencia y la falta de precauciones los llevó a olvidarse las bolsas de dormir, o a padecer varias inundaciones de la carpa, entre otras experiencias inolvidables.

Aquí reproducimos el texto publicado en la nota:

 

Primeras vacaciones solo en Villa Gesell

Villa Gesell, verano del ‘58. Nos fuimos al mar con mis amigos del barrio River. El papá de uno de ellos era suboficial del ejército y nos prestó una carpa. Era tan pesada que la tuvimos que enviar en un despacho especial de tren. Obviamente no teníamos ni la menor idea de cómo armarla así que ese fue el primer escollo. Todo era vivido como un aventura, con la frescura de aquellos años de temprana juventud. Pero no fuimos a un camping, sino al terreno de una amiga que encima estaba en declive. De modo que la experiencia no pudo ser peor, ni más inolvidable al mismo tiempo. Porque íbamos con pocos recursos económicos.

Pensábamos que podíamos pescar un poco y con eso mantenernos, pero, en rigor de verdad, debo decir que nos fue todo mal. Teníamos alguna linterna para poder caminar hasta el centro de Gesell, que quedaba a 17 cuadras de donde estábamos. En el camino, nos alentábamos cantando marchas, en fila india.

Las noches eran mágicas. Hasta a bailar teníamos que ir con nuestras linternas. Algo curioso de Gesell es que por aquellos años había extranjeros. Quizás alemanes radicados allí. Yo iba a cumplir 18 años y me acuerdo que en los bailes, los argentinos éramos un poco discriminados. No lo padecí, pero me causaba asombro. Era la primera vez que me iba solo de vacaciones y todo me impactaba.

Fueron 20 días, pero parecieron dos siglos. No teníamos ni bolsa de dormir. Era algo realmente penoso. Pero eso es lo que hace bella la vida; la juventud hace bella la vida, a pesar de los días de mal tiempo, de la lluvia y de la carpa inundada. Un desastre, pero también la ilusión de la aventura, de sentirse grande, de compartir con amigos un verano inolvidable, que todavía hoy puedo recordar.