Perro Pancho: Callejero por derecho propio

En el Día del Animal recordamos al perro Pancho, aquel recordado ovejero alemán que vivía en la zona del muelle. Se trata de un extracto del capítulo dedicado en el libro «Historias de Villa Gesell»

Fragmento de «El perro Pancho: callejero por derecho propio»
(CAPÍTULO DEL LIBRO «HISTORIAS DE VILLA GESELL»)FB HVG

La historia de Pancho viene a reforzar la teoría de que los perros pueden adoptar un vínculo afectivo con un ser humano, al punto de buscarlo y esperarlo, incluso cuando su amo ya no está vivo. Como pasó con este simpático ovejero alemán que un día se estableció en el muelle y jamás abandonó la zona.

Según cuenta la leyenda, Pancho era el perro de un pescador que, una noche, murió en el espigón de las cañas del muelle de Villa Gesell. Desatento a esto, el animal simplemente creía que su amo se había ido, y era por eso que había decidido quedarse en la zona, aguardando pacientemente el retorno de su viejo amigo. Rápidamente, se ganó el afecto de mucha gente, entre quienes estaban los que lo alimentaban, los que lo protegían, y también algunos que, infructuosamente, intentaron llevárselo a una casa. Una y otra vez, el perro se escapaba y volvía al muelle.

Algunos recuerdan a Pancho conmoverse ante el arribo de gomones, moviendo la cola con ansiedad y ladrando amistosamente, acaso con la esperanza de que su dueño volviera en alguna de esas embarcaciones. Otros retienen la imagen del perro esquivando líneas y hociqueando restos de pescados en el espigón de las cañas, donde vio a su amo por última vez. No son pocos los turistas que aseguran haberlo visto, incluso acariciado. El mito llegó a convertirse en poesía a través de la pluma de Ofelia de Fontana, quien le dedicó unos versos titulados “Noble perro”.


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