Gran expectativa por la nueva puesta del teatro geselino

Este sábado se estrena la versión geselina de “La vuelta manzana”, del prócer del teatro infantil argentino Hugo Midón. La puesta está a cargo de Natalia Albornoz, quien integra el grupo teatral que ganó el concurso para presentar la obra en el auditorio de la Casa de la Cultura. La función comienza a las 16.30 y es a la gorra.

Por JIP | Tres grupos teatrales geselinos concursaron por puestas en la Casa de la Cultura y el ganador estrenará una de las dos obras ofrecidas este sábado a las 16,30 horas. En esta ocasión será el turno de “La vuelta manzana”, obra de prócer del teatro infantil argentino Hugo Midón (más adelante pondrán en escena “La malasangre”, de Griselda Gambaro).

La dirección de la obra que se estrenará el sábado es de Natalia Albornoz, geselina que estudió teatro en la Facultad de Arte de la UNICEN de Tandil. Y el plantel se completa con Daniel Gándara, Verónica Arena, Fabio Tolosa, Sebastián Trimarchi y Daniel Fernández. Es decir: un interesante combinado de las artes dramáticas locales. El debut será a la gorra y luego la obra se repetirá durante vacaciones de invierno con una entrada de 30 pesos.

“Es la historia de un espantapájaros que no se siente a gusto como tal, entonces deja la huerta en la que estaba estaqueado y sale a dar una vuelta manzana para buscar otro trabajo. Intenta como cocinero, como panadero, también como albañil y hasta como bicicletero. Parece que no la pega con ningún oficio, hasta que los vecinos lo convocan para un trabajo y ahí encuentra el lugar desde el cual sentirse realizado. Es una linda obra para chicos, con un mensaje interesante”, explica Natalia Albornoz, la directora, acerca de la elección de “La vuelta manzana”.

Natalia estudió teatro en la Facultad de Arte de la UNICEN de Tandil casi de casualidad. En realidad ella se había mudado de Gesell hacia esa ciudad en 2007 para cursar Trabajo Social, aunque dos semanas antes de inscribirse efectivamente en esa carrera se enteró que había una Licenciatura en Teatro. Fue a averiguar, se anotó en un curso inicial de dos semanas y no tuvo más que pensar. A la inversa de lo que sucede habitualmente, la carrera la había elegido a ella.

En Tandil se recibió sucesivamente de profesora de juegos dramáticos y luego también de teatro en general -sin reprobar un solo examen-, y tuvo profesores de la talla de Mauricio Kartún. El prestigioso dramaturgo introdujo en su cátedra de Creación Colectiva de la UNICEN el “micromonólogo”, un breve formato que hizo ejercitar a sus cientos de alumnos. De entre todos ellos eligió a 34 para compilarlos en un libro y Natalia Albornoz fue una de las seleccionadas.

Otro aporte pedagógico notable fue el de Carlos Catalano, quien se daba el gusto de ser profesor aún cuando ya era rector de la Facultad de Arte. Fue él quien la creó, a través de su pionera Escuela de Teatro que devino en carrera universitaria avalada por la UNICEN de Tandil. Una experiencia académica inédita en toda la región.

Una vez recibida, Natalia regresó a Gesell y se incorporó automáticamente a los círculos de teatro vinculados a la Casa de la Cultura. Ahí participó de obras como «Rey Lear» o «Salad», aunque la elección de “La vuelta manzana” -una obra infantil-, responde también a que ella actualmente está en contacto con ese público a través de los talleres de teatro que dicta para niños y preadolescentes tanto en la Casa de la Cultura como en el Instituto Adesmia Incana.

“Estoy más enganchada con los chicos porque son más espontáneos, sin tantas vueltas, más creativos”, reconoce Natalia, que ahora no sólo da clases a niños sino que además se anima a poner en escena una obra para ese público curioso pero inquieto. “Me interesa mucho toda esa imaginación que tienen, que se puede explotar. A veces influye que estén tanto tiempo en la compu o con los celus, pero con el teatro se desvinculan de todo ese mundo tecnológico y entonces tienen que pelar la creatividad, la imaginación y la fantasía”.