Pil: del Hotel Atlántico a caminatas hasta Mar de las Pampas

El legendario cantante de Los Violadores estuvo toda la semana en Gesell para crear nuevas de canciones de Pilsen, grupo de los ’90 que ahora retomó. Logró terminar varias composiciones y agregó  anécdotas a su larga vinculación con nuestra ciudad, la cual reseña en esta nota.

Por Juan I. Provéndola | “Recordar la cantidad de veces que estuve en Gesell me resulta imposible” dice Pil a pocos metros de la playa, no tan lejos del Muelle. El emblemático cantante, que fue uno de los fundadores de la escena punk argentina con Los Violadores y luego continuó en otros proyectos personales, vino por primera vez en 1986 y de ahí en adelante volvió innumerables veces para tocar, para descansar o, como sucedió en la semana última, para componer.

“La primera vez que vine fue en enero de 1986, con Los Violadores”, recuerda Pil. “Tocamos en una discoteca y paramos en el Hotel Atlántico, que está sobre el mar. Bajábamos a la playa permanentemente y como nuestro manager tenía un silbato, le dije que lo tocara. Automáticamente vino el guardavidas de ese balneario y le dijo: ¿¡sos pelotudo!?”.

Más adelante regresó con Pilsen, el grupo que armó a principios de los ’90 después de la separación de Violadores, e incluso con una reformación de esta última, para el Gesell Rock del 2006.

Sin embargo lo que dinamizó el vínculo del cantante con la Villa es un amigo que tiene casa en la ciudad y lo invita o bien se la presta. Como sucedió, por ejemplo, el año pasado, cuando vino a recluirse para corregir borradores de “Más allá del bien y del punk”, el libro que acaba de lanzar en coautoría con el escritor Juan Carlos Kreimer. “Esa vez vine a dedicarme a eso: me la pasaba leyendo los textos y descansando en un futón”.

La experiencia creativa fue tan buena que la semana pasada Pil decidió repetirla, pero esta vez acompañado del Tucán Barauskas, guitarrista de Pilsen y socio creativo del cantante. Y la estadía rindió sus frutos: “Nos llevamos de vuelta tres hermosas canciones que ya van a conocer”, dice Pil.

“Una se llama ‘Don Gato y su pandilla’, ya pueden imaginar por qué, y la otra ‘Rosso e nero’. Es que en varios discos míos compuse canciones que tienen que ver con ‘Rojo y negro’, libro de Sthendal que fue muy importante para mí, como ‘Le rouge et le noir’, en francés, o ‘Rot und schwarz, en alemán. Ahora usé el mismo título pero en italiano, y la letra habla de un amor fantasmagórico”, describe el cantante.

Por último, la otra canción creada en Gesell por el binomio Pil-Barauskas es ‘Greenwich soroche’. Según el ex Violadores, “la canción habla de un atentado al meridiano para cambiar las horas del mundo; es una alegoría al poder y al desacato al mismo, por ahí va la cosa”.

Pil dice que viene a Gesell porque le gusta “que sea salvaje, que tenga arena y buenas playas… y frío”. No es de visitar lo que él llama “lugares tradicionalistas”, pero en cambio conecta mucho con el mar y su influjo. Por ejemplo bajando a la playa o entregándose a caminatas en la arena de casi 10 kilómetros, llegando hasta Mar de las Pampas.

Como le ha sucedido a tantos otros en la historia de la cultura rock argentina, el mar aparece en este emblemático artista como un horizonte inexplorado pero cautivante, misterioso e invariablemente inspirador.